La leyenda de la princesa Kaguya - Versión original - Ejercicio de escritura

0
¡Buenas y frías Lunas querido internauta! El mayor placer en las frías noches invernales es ... meter tus piecitos dentro de una cómoda y caliente cobija mientras haces cualquier cosa, incluso comer o tener un baño portatil bajo tu cobija seria lo ideal... ¿O tu que crees? #Flojosperosoñadores 
Si, me ausente durante casi un mes porque literalmente estoy intentando aprender demasiadas cosas al mismo tiempo así que decidí priorizar otras pequeñas metas antes de reescribir el blog como es debido.
Sabes, descubrí que tocar la guitarra calma los horribles ataques de ansiedad o preocupación que puedes tener; recuerdo cuando un amigo me repetía con mucha convicción: 

"Haz arte pero especialmente haz música, el arte salva vidas." 

Y en este post haré lo propio con la literatura, contando una leyenda tradicional japonesa llamada: la leyenda de la princesa Kaguya, pero cambiando el relato original por uno con un toque personal.

Si te interesa aprender a escribir de forma creativa con diferentes ejercicios y recursos de todo tipo te recomiendo tomar el siguiente curso, que en lo personal veo muy práctico e intuitivo también!



La princesa Kaguya (Versión propia) 



A lo lejos soplaba el glaciar viento de Venus tocando el fino torso desnudo de Kaguya haciéndo zarandear la piedra del collar que llevaba en su pecho; ella miraba hacia el firmamento desde la torre más alta del templo en la luna, cantando preguntaba a las estrellas infinitas "por que" sin recibir respuesta alguna y el tiempo que se quedaba ahí dejo de importar; el viento golpeaba nuevamente, ahora a su larga cabellera azabache tapaba todo su campo visual, como si de una señal se tratase, como si ella no tendría que "ver" ni enterarse... al bajar la mirada las aguas del mar brillaban con la luz de las estrellas hacia un sector en específico, las aguas brillaban azules; y con una confianza inquebrantable y despojándose de su vestimenta, Kaguya dio dos pasos al frente lanzándose en picada hacia el mar. 

Sumergida dentro de las aguas buceaba hacia lo más profundo buscando "eso" que la llamaba; y en lo más profundo el collar de Kaguya brillo con fuerza junto a algunas piedras marinas, estas se tornaban  azules eléctricas al ser tocadas por la luz; eran piedras lunares; ella agarro un puñado de ellas y como si rezará, las apoyo sobre su pecho a la altura del corazón, y comenzó a recordar lo que había vivido... 

Princesa, princesa, princesa...

Un eco a lo lejos se escuchaba y la despertaba del trance, pero ella no quería volver, mientras más perdía la noción del tiempo, mientras menos respiraba más recordaba ... "Princesa, princesa.." mientras mas recordaba más se dejaba ir, hasta que recordó... y lo comprendió. 

Princesa, princesa, princesa...

Se vio a ella misma con el cuerpo de una niña corriendo por los bosques de bambú junto a otros niños, su risa contagiaba y por cada paso que daba de sus pies brotaban las mas bellas flores orientales dando fertilidad a todo suelo, incluso al infertil. Kaguya daba vida a todo lo que tocaba y hacía porque ella amaba a la tierra y a todo ser vivo, cada mes los viejos sabios la veían con alegría aclamando que ella era milagrosa, su canto curaba las más desgarradoras agonías, su tacto aliviaba cualquier enfermedad del cuerpo, y quién bebía sus lágrimas, oh bendecido era por la dicha de los dioses, le era concedida salud, riqueza y belleza.
 
 Kaguya crecía tan rápido como el bambú, pero así también ella envejecia, su piel se volvía cada vez más frágil, sensible y blanca, comenzando a resentirse ante cualquier tipo de actividad humana y ante cualquier esfuerzo físico de la espalda, piernas y sobre todo manos múltiples ampollas le salían.  

Con lágrimas y mucho dolor Kaguya aún cantaba y curaba las penas de la gente, pero su voz poco a poco se apagaba; tos, resequedad y algunas gotas de sangre salían de ella al hablar. La princesa ya no podría curar ni la más mínima penuria.

Las lágrimas de Kaguya brotaban sin cesar, pero ahora los que las bebían mala suerte tenían en todo lo que hacían, Kaguya solo podía llorar con desesperación cada día. 

Kaguya ya sin fuerzas y con mucha agonía fue expulsada del pueblo, sufriendo burlas por su cuerpo debil avejentado y frágil corazón; con mucha rabia en su alma cada noche ella imploraba a la luna, le pedía un nuevo cuerpo y un nuevo hogar, por alguna razón la luz de la luna le curaba las heridas y ella volvía a cantar con tanto fervor como en viejos días. 

Y comprendió...

Su curiosidad por querer explorar terrenos impuros era castigada cada vez que se sumergía en los mares, la muerte no era permitida en la luna y por ello Kaguya debía aprender la lección que los dioses supremos han escrito, enviándola a la tierra y vivir con el dolor de un ser humano que su cuerpo y alma jamás podrían soportar. 

La luna, ese desierto de cristal fundido entre las aguas era apreciada cada noche por los seres humanos, cobijaba a los seres vivos más bellos y con alma más pura del universo, se dice que las piedras de la luna comunican a cualquier ser humano con Kaguya y si tienes mucha fe, ella aparecerá como una humana muy bella por las calles en las noches de luna llena, brindándole prosperidad infinita al ser tocado por sus manos.


Publicar un comentario

0Comentarios
Publicar un comentario (0)

#buttons=(Accept !) #days=(20)

Este blog usa cookies o galletitas para mejorar tu experiencia de usuario. No olvides que te quiero mucho. Learn More
Accept !